Tormentas · Tiempo · Preparación
Un huracán puede no tocar Baja y aun así causar impactos
El centro de una tormenta puede permanecer mar adentro mientras la lluvia, las inundaciones, el oleaje fuerte y las condiciones peligrosas para viajar alcanzan Baja California Sur. El huracán Lorena demostró por qué la distancia por sí sola nunca cuenta toda la historia.

En un mapa de huracanes, el centro recibe casi toda la atención. Tiene el ícono, la línea de pronóstico y las coordenadas que indican a qué distancia de tierra se encuentra la tormenta. Cuando esa línea se desvía de Baja California Sur, es comprensible sentir alivio. El problema es que una trayectoria mar adentro solo responde una pregunta: ¿hacia dónde se espera que se dirija el centro?
Por sí sola, la trayectoria no indica cuánta lluvia podría caer sobre las sierras, qué tan rápido puede llenarse un arroyo, qué tamaño podrían alcanzar las olas ni si los caminos seguirán transitables. Un huracán puede no tocar Baja en el sentido geográfico más estricto y aun así producir efectos locales graves. El huracán Lorena, en septiembre de 2025, es un claro ejemplo.
¿Qué significa que un huracán “no toque” Baja?
En este artículo, decir que un huracán no tocó Baja significa que el centro de la tormenta permaneció mar adentro y no tocó tierra en Baja California Sur. No significa que la tormenta no haya tenido efectos en la península. Un ciclón tropical no es un solo punto que se desplaza por un mapa. Es un sistema meteorológico extenso, con bandas de lluvia, viento, oleaje y humedad que pueden extenderse lejos de su centro. Todo esto interactúa con el relieve, las costas, los caminos y las comunidades de la región. El centro puede permanecer sobre el agua mientras algunas de las consecuencias de la tormenta ocurren en tierra.
Lorena permaneció mar adentro. La lluvia no.
Según el informe final del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés), Lorena se convirtió en huracán categoría 1 el 3 de septiembre de 2025, cuando se encontraba aproximadamente a 85 millas náuticas al suroeste de Cabo San Lucas. Más tarde alcanzó vientos máximos sostenidos de 75 nudos antes de debilitarse rápidamente. El centro permaneció mar adentro y pasó a unas 100 millas náuticas al oeste del sur de Baja California Sur, pero esa distancia no impidió que se registraran lluvias extraordinarias.
Santa Anita acumuló durante la tormenta 312 milímetros, o 12.28 pulgadas. San José del Cabo recibió 228 milímetros, o 8.98 pulgadas, mientras que Yeneka y Boca del Salado recibieron cada una más de 10 pulgadas. No fueron efectos menores en la periferia de una tormenta distante. La lluvia provocó inundaciones en Los Cabos y zonas aledañas.
El informe final del NHC documentó al menos ocho viviendas inundadas y otras tres que, según los reportes, fueron arrastradas por las corrientes de la inundación. Aproximadamente 50 vehículos quedaron varados en caminos inundados o dañados. Se documentaron cuatro deslaves; el lodo y los escombros bloquearon vialidades en distintos puntos de Los Cabos, y 119 personas buscaron refugio en cuatro albergues temporales. Lorena no produjo reportes en tierra de vientos sostenidos con fuerza de tormenta tropical, pero Cabo San Lucas registró una racha de 53 nudos, aproximadamente 61 mph o 98 km/h. Sierra La Laguna registró una racha de 44 nudos, aproximadamente 51 mph o 81 km/h.
El informe determinó que no se podía atribuir con certeza ninguna muerte ni lesión a Lorena. Aun así, las inundaciones tuvieron consecuencias reales para las personas cuyas viviendas, vehículos, caminos y traslados se vieron afectados mientras el centro permanecía mar adentro.
El cono no delimita la zona de impactos
El cono de pronóstico del Centro Nacional de Huracanes comunica la incertidumbre sobre la trayectoria prevista del centro de un ciclón tropical. No es una línea que separe las zonas afectadas de las no afectadas. Los gráficos modernos del cono del NHC también pueden mostrar las áreas donde se pronostican vientos y las zonas bajo vigilancia o aviso, lo que aporta contexto útil, pero el cono en sí sigue describiendo por dónde es más probable que se desplace el centro. No representa el alcance completo de todos los peligros.
La lluvia puede extenderse más allá del cono. El mar de fondo puede propagarse mucho más lejos, y las rachas de viento en las bandas exteriores de lluvia pueden presentarse lejos de los vientos más fuertes cercanos al centro. Estar fuera del cono no significa automáticamente estar a salvo de los efectos, así como estar dentro del cono no garantiza que pase el centro ni que se presenten las peores condiciones de la tormenta. El cono es una parte del pronóstico y debe interpretarse junto con los pronósticos de lluvia, la extensión de los campos de viento, las vigilancias y los avisos, los pronósticos de oleaje y la información local de emergencias.
La categoría es importante, pero no cuenta toda la historia
Lorena fue un huracán categoría 1. Esa clasificación describe los vientos máximos sostenidos de la tormenta. No mide la lluvia total, el potencial de inundación, la energía del oleaje, el riesgo de deslaves ni el estado de un camino en particular. Una categoría más alta generalmente significa vientos máximos más fuertes, pero la categoría por sí sola no puede resumir todo el riesgo local. Un huracán compacto y potente y una tormenta tropical extensa y cargada de humedad pueden crear peligros muy distintos, y una tormenta puede debilitarse mientras sus lluvias continúan sobre tierra.
La lluvia rara vez se distribuye de manera uniforme en la península. Las laderas de las sierras pueden intensificarla en algunas zonas, mientras que el terreno escarpado y los cauces que normalmente están secos pueden concentrar los escurrimientos. El agua puede avanzar rápidamente por los arroyos y atravesar caminos bajos incluso cuando las condiciones en la costa o en una población cercana parezcan menos severas. La categoría responde la pregunta sobre el viento, pero las decisiones locales también dependen de qué peligros se esperan en el lugar donde uno se encuentra.
El océano puede llevar muy lejos la influencia de una tormenta
La lluvia y las inundaciones no son las únicas razones para seguir un huracán que permanece mar adentro. Los huracanes generan energía en el oleaje que puede recorrer cientos o incluso miles de millas desde la tormenta. Cuando ese mar de fondo llega a la costa, puede producir oleaje fuerte, rompientes grandes, un embate peligroso de las olas en la orilla y corrientes de resaca, a veces bajo un cielo que por lo demás parece agradable.
Una investigación publicada en el Journal of Operational Meteorology examinó el reto de comunicación que generan los ciclones tropicales distantes. Los autores documentaron 87 muertes relacionadas con el oleaje a lo largo del territorio continental de Estados Unidos entre 2000 y 2022, asociadas con ciclones tropicales distantes del Atlántico cuyos efectos directos permanecieron lejos de las zonas donde ocurrieron.
Esa investigación se refirió a la costa de Estados Unidos, no a Baja California Sur, por lo que esas estadísticas no deben considerarse locales. Sin embargo, el problema de comunicación resulta familiar: cuando una tormenta está lejos, la gente puede restarle importancia al peligro porque el tiempo en su entorno no parece amenazante. El informe final de Lorena no atribuyó ninguna muerte ni lesión en BCS al oleaje o a las corrientes de resaca. El riesgo más amplio relacionado con el océano importa porque es una de las formas en que un futuro huracán mar adentro podría afectar a Baja, incluso cuando la lluvia y el viento locales sean limitados. Las condiciones de playa deben evaluarse mediante los pronósticos, avisos y observaciones locales vigentes, no solo por la distancia al centro.
“Se aleja” no debería cerrar la conversación demasiado pronto
La comunicación sobre una tormenta suele reducirse a unas cuantas frases tranquilizadoras:
- Permanecerá mar adentro.
- Solo es categoría 1.
- El centro se está alejando.
- Baja está fuera del cono.
Cada afirmación puede ser correcta y aun así omitir información que la gente necesita.
La mayoría de las tormentas que permanecen mar adentro no causarán daños locales graves, y no hay razón para hacerlas sonar alarmantes. Aun así, “no tocará tierra” no debería convertirse en una forma abreviada de decir “no hay nada que vigilar”. Los escurrimientos pueden seguir cubriendo los caminos después de que disminuya la amenaza del viento, las bandas de lluvia pueden cruzar las sierras después de que el centro cambie de rumbo, y el oleaje peligroso puede llegar bajo cielos agradables. La investigación sobre los mensajes relacionados con corrientes de resaca causadas por ciclones distantes también concluyó que las advertencias funcionan mejor cuando están disponibles en formatos accesibles y se difunden a través de organizaciones que ya atienden a comunidades vulnerables. Es una lección útil en una región donde las personas dependen de distintos idiomas y canales de información.
Cómo interpretar el próximo pronóstico de una tormenta mar adentro
Cuando se pronostique que un ciclón tropical pasará frente a Baja California Sur sin tocar tierra, hay que revisar algo más que la trayectoria del centro:
- Distancia y dirección: ¿La tormenta se acerca, está pasando o se aleja?
- Campo de vientos pronosticado: ¿Hasta dónde se extienden los vientos con fuerza de tormenta tropical o las bandas de lluvia con rachas fuertes?
- Lluvia: ¿Se pronostican acumulados intensos sobre sierras, arroyos o zonas urbanas?
- Vigilancias y avisos: ¿Qué han emitido el NHC, el SMN/CONAGUA, Protección Civil y las autoridades locales?
- Condiciones del océano: ¿Se esperan oleaje fuerte, olas altas o corrientes de resaca?
- Consecuencias locales: ¿Hay caminos cerrados, arroyos con corriente, albergues abiertos o interrupciones en los servicios?
La trayectoria de Lorena mar adentro era tranquilizadora, pero Santa Anita aun así recibió más de un pie de lluvia, y las inundaciones afectaron viviendas, caminos y traslados en toda la región. Por eso BajaStorms da seguimiento a más que el cono. La trayectoria del centro importa, pero también la lluvia, el viento, las condiciones del océano y los avisos oficiales que nos indican lo que una tormenta puede significar en tierra.
Fuentes
- Informe sobre el ciclón tropical huracán Lorena (EP122025) — National Hurricane Center
- Cómo usar el gráfico del cono — National Hurricane Center
- Corrientes de resaca: el peligro oculto de los huracanes — National Hurricane Center
- Comunicación del riesgo de corrientes de resaca por ciclones tropicales distantes en las Carolinas — Journal of Operational Meteorology